Alpujarra R3 ha sido creado para hacer algo por los antiguos sistemas y técnicas de agricultura que en el pasado hicieron de La Alpujarra una de las más fértiles y bellas áreas de Europa. Como resultado de la pérdida de estas técnicas, existe el peligro de que se convierta en una zona árida y erosionada.
El gobierno de Andalucía y el Parque Natural de Sierra Nevada han formado equipos de trabajadores y voluntarios para intentar frenar el proceso de declive de La alpujarra. Las iniciativas locales son de vital importancia para apoyar sus esfuerzos.
Están uniendo a agricultores alpujarreños y voluntarios para restaurar las áreas y sistemas de cultivo tradicional y transmitir las habilidades y conocimientos para que no se pierdan.
La pérdida de los suelos cultivables y de los sistemas de agricultura
La muy montañosa área de La Alpujarra, en el sur de España, se ha venido beneficiando de un intrincado sistema de agricultura desarrollado durante cientos de años. Un sistema que proporciona al cultivo todo el potencial de la tierra a través de los sistemas de aterrazamiento, de la abundante agua y de un exhaustivo sistema de irrigación conocido como “acequias” (palabra árabe que todavía hoy se mantiene en uso).
Históricamente, la economía alpujarreña ha incluido ganaderos de ovejas y lácteos, arboledas de olivos y almendros, viñedos, producciones de trigo, cultivadores de seda, (La producción de seda cruda llegó a su esplendor en la Edad Media), así como abundantes frutas y vegetales.
Sin embargo, la región ha sufrido una fuerte despoblación durante los últimos 50 años. Incapaces de encontrar trabajo o de competir con la intense agricultura de la costa, la gente joven ha abandonado el área: los pueblos han disminuido, en un caso incluso hasta los doce habitantes.
Los agricultores más ancianos lo hacen lo mejor que pueden, pero cada año su número disminuye y con ellos sus conocimientos y sabiduría tradicionales.
Como resultado, mucha de la tierra antes cultivada ha sido abandonada y muchas terrazas y sistemas de irrigación han caído en el abandono. La tierra se erosiona y se seca.
Los efectos del turismo
Los últimos 20 años han visto un enorme incremento del turismo en La Alpujarra a medida que un reciente influjo de extranjeros y españoles se han trasladado aquí. Esto ha creado crecientes demandas de servicios locales pero ha ayudado muy poco a contener el declive de la tierra.
La dramática belleza de esta tierra es todavía la mayor atracción de La Alpujarra, pero si ésta disminuye, también lo hará el turismo.
Restaurar estructuras agrícolas y transmitir técnicas tradicionales
El proyecto está reuniendo agricultores locales y voluntarios para restaurar dos estructuras claves para prevenir la erosión: los muros de mampostería ("balates"), que sujetan las terrazas, y las acequias, que las irrigan. Mira acequias and balates para más información sobre el tema.
En el proceso de restauración, las antiguas técnicas de agricultura se están siendo transmitidas a otra generación y a un grupo completamente nuevo de gente.
El objetivo del proyecto es restaurar tanto como sea posible el sistema de agricultura de La Alpujarra y dar empleo a la gente que lucha por vivir y cuidar el área.
Cómo se ha desarrollado el proyecto
En otoño del 2008 un grupo de residentes extranjeros y españoles liderados por Cat Jary, de AMS, y Antonio Quirantes, un agricultor local de 75 años, se proponen trabajar juntos formando un pequeño grupo de voluntarios.
Cada jueves desde principios de noviembre del 2008, Antonio ha estado guiando a entre siete y doce voluntarios a las montañas para pasar la mañana restaurando sistemas—en lo que supone el proyecto piloto de regeneración.
El proyecto llevado a cabo hasta la fecha incluye limpieza de acequias, excavación de antiguos depósitos de agua para irrigar las terrazas, y desmantelamiento de dos balates como medida de saneamiento para su nueva reconstrucción.
¿Quién está detrás del proyecto?
Los protagonistas son Antonio Quirantes, un agricultor alpujarreño de 75 años, su hijo, Luife Quirantes, Cat Jary, una chelista inglesa que fundó la Escuela de Música Alexander (AMS), y Deborah Lewis-Green, socia de Cat en la AMS.
El Ayuntamiento de Pitres y la Asociación Cultural de La Alpujarra están entusiasmados de apoyar el projecto.
Más información
Para más información sobre el proyecto, por favor, contactar con Cat Jary:
Telf (0034) 958 857 481
Móv (0034) 600 056 159
email cat jary
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